A veces no sabemos qué nos pasa. Solo sentimos que algo no encaja, que vivimos en automático, que nos perdimos en algún punto del camino.

En esos momentos, las respuestas no ayudan tanto como las preguntas correctas. Aquí van tres para sentarte contigo:

1. ¿Qué estoy fingiendo no saber?

Casi siempre, una parte de ti ya sabe. La pregunta es si estás lista para escucharla.

2. ¿De quién es esta vida que estoy viviendo?

¿Cuántas de tus decisiones son tuyas, y cuántas son de un mandato que heredaste?

3. ¿Qué soltaría si no tuviera miedo?

Reconectar contigo no es encontrar algo nuevo. Es recordar lo que siempre estuvo ahí, debajo del ruido.

No tienes que responderlas hoy. A veces basta con dejar que la pregunta te acompañe.