Cuando la vida te arranca las muletas

Hay etapas en las que la transformación se siente inspiradora.

Y hay otras en las que se siente como una demolición.

Durante mucho tiempo creí que despertar era abrir los ojos. Hoy entiendo que también implica perder apoyos, certezas, relaciones, planes y versiones completas de quien creías ser.

En los últimos meses he visto cómo se movían piezas que parecían estables. Proyectos que cambiaron de rumbo. Personas que dejaron de estar. Ingresos que bajaron. Problemas inesperados que exigieron tiempo, energía y recursos.

Y, sin embargo, debajo de todo eso, algo más profundo está ocurriendo.
Me estoy encontrando conmigo sin las distracciones.

Sin el reconocimiento.

Sin la validación.

Sin las estructuras que antes me hacían sentir segura.

No es cómodo.

A veces da miedo.

A veces me he preguntado si todo este esfuerzo realmente vale la pena.

Pero también veo algo que antes no veía.

Cada vez que una capa cae, aparece una versión más auténtica de mí.

Menos preocupada por agradar.

Menos dispuesta a traicionarse.

Más libre.

Más soberana.

Más cercana a lo que realmente vino a hacer a este mundo.

Quizá el despertar espiritual no consiste en elevarse por encima de la vida.

Quizá consiste en atravesarla sin escapar.

Permanecer presente cuando todo se mueve.

Seguir caminando cuando no tienes todas las respuestas.

Confiar cuando todavía no puedes ver el resultado.

Hoy no escribo desde la cima de la montaña.

Escribo desde el puente.

Entre quien fui y quien estoy convirtiéndome.

Y aunque hay días difíciles, una parte de mí sabe que todo lo que se está cayendo ya no podía acompañarme hacia donde voy.

La vida no me está castigando.

Me está pidiendo espacio para algo más grande.

Y esta vez, en lugar de resistirme, estoy aprendiendo a abrir las manos. ✨

— Cristy de la Torre 🩵